Carta teledirigida con doble destino.
En virtud de no dejar al albur esta carta, es preciso vaticinar desde ya
que aunque no hablare desde roma o pindos, así como tampoco tomare en cuenta
las sienes golpeadas, los ojos como pintados o la milenaria virtud, tampoco mostrare
posición alguna de dicotomia entre vida o muerte; todo esto presto a no torturar
sueños ni convocar lamias a este terreno.
Ahora, no he visto semblanzas agotadas, pero no tengo duda que avanzan, a través de estepas
finas y cautelosas, lo cual me lleva a un imperativo intervenir-espero no desalmar, ni
fertilizar el mal- . Así como muchas veces el estanque del cual emana felicidad tenue
es disturbado, sea ya con los más finos petalos, no se podra evitar la desencadenación de ondas
de miseria;y es así, como aquello que de temperamento misterioso y efimero-en apariencia- se
oculta tras aquella amalgama de entradas y salidas;
excelso y fehaciente seria el trabajo si desde ya parar estas largas y oscuras figuras,
que concentran en sí la obscuridad absoluta fuera posible, pero el camino escabroso y de
cal de acidia obstruye, y así, sólo demuestra con vehemencia un hórrido abismo.Es allí, donde la
nimiedad de un zafio cambio de dirección a -como minimo- un etéreo camino que aunque
lleno de bruma, puede acendrar los diáfanos cuerpos y así permitir un adviento salvador, que daria
lugar al renacer del cual reclamo que son merecedores.
De como las vedas ahuyentan la melancolica e injuriosa rosa que reposa en el mar,
con investidura de castigadora que de un harén proviene, imperterrita ante las camelias o
los jazmines, que con pena y displicencia llevan sus colores y por esto, sus desmesurados actos
filípicos; ahora, el crepusculo se acerca, la invitación a rechazar a los alucinados de otro mundo,
que con aluviones futiles convocan la santa afirmación pretendiendo obnubilarles, a sabiendas
que en ellos comanda un rey tozudo e indulgente, de parafernalias y oropel que sólo incita
a sombras languidas a su sendero tardío y sin destino. Así, aunque la luna es ahora quien juzga,
proclamo la cancion lontana, peligrosa y amarga que les dara la dirección idónea, nivea, justa y libre de
heladas cuchillas custiodiadas por verdugos y serpenticios jueces.
viernes, 25 de junio de 2010
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